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Y se llamaban Mahmud y Ayaz (Seis voces en el silencio)

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Y se llamaban Mahmud y Ayaz (Seis voces en el silencio)

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COP $ 18.000
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Disponibilidad: Disponible


Autor: José Manuel Lucía Megías

Editorial: U. EAFIT

U. EAFIT

Año de Edición: 2019

2019

Idioma: Español

Formato: Libro Impreso

Número de páginas: 86

ISBN: 9789587205732

9789587205732
La historia trágica del amor de dos adolescentes, Mahmud y Ayaz, se cuenta en este extenso poema con una intensidad que, no solo recupera los destellos del deseo, las trampas del miedo y de la prohibición, sino el poder de ensalmo de la poesía. El ensalmador se planta ante nosotros y cada vez que...
O BIEN

SKU: 350977

Producto creado el 19/07/2019

Descripción

Detalles

La historia trágica del amor de dos adolescentes, Mahmud y Ayaz, se cuenta en este extenso poema con una intensidad que, no solo recupera los destellos del deseo, las trampas del miedo y de la prohibición, sino el poder de ensalmo de la poesía. El ensalmador se planta ante nosotros y cada vez que recita, los convoca, no para que regresen, sino para que no olvidemos que fue también necesario nuestro silencio.
 
Ensalmo que también tiene en su interior la cura de una herida que enfrentamos como humanidad, para que la belleza revelada en el poema nos convierta también en oración. Porque así, no los olvidamos... 

Información adicional

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Editor / MarcaU. EAFIT
Editor
Año de Edición2019
Número de Páginas86
Idioma(s)Español
TerminadoTapa rústica
Alto y ancho12 x 19.5 cm
Peso0.1000
Tipo Productolibro
PDF URL
Autor

José Manuel Lucía Megías

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Tabla de Contenido

Contenido
 
Y se llamaban Mahmud y Ayaz 

Y tenían tan solo 17 años

Y tú siempre me decías: 

¿Por qué se ha detenido nuestro tiempo?

Fueron necesarios cuatro brazos 
 
Caen las llaves 

Y se llamaban Mahmud y Ayazo
 
Y tú siempre me decías:
 
¿Por qué amarte es siempre perderte

Fueron necesarias dos grúas

¿Dónde encontrarte ahora, corazón mío" 
 
Y tú siempre me decías:
 
Dos jóvenes 

Irán se ha llenado de grúas

¿Por qué no recordar nuestras sonrisas
 
Y se caen las llaves una vez más 
 
Y se llamaban Mahmud y Ayaz

Y tenían tan solo 17 años
 
Fueron necesarias declaraciones en el altar

Y tú siempre me decías: 

¿Cuántas veces habías pasado antes por mi lado? 

¿Por qué, siendo tú todo, solo tú,
 
Dos verdugos. Dos infames verdugos 

Hoy han levantado una nueva grúa

Y tú siempre me decías:

Fue necesario que se mirara a otro lado',
 
Morir. Morir. Morir.. 

¿Por qué aceptar que nuestra habitación 

Hoy me ha detenido la policía

Y tú siempre me decías: 

¿Para qué seguir viviendo

Morir. Morir. Morir
 
Dos jóvenes

Y se llamaban Mahmud y Ayaz 

Y tenían tan solo 17 años

¿A dónde debería ir a buscarte, a salvarte, corazón mío,

Fue necesario que los dedos asesinos 
 
Y tú siempre me decías:

¿Por qué se ha detenido nuestro tiempo, 
 
Morir. Morir. Morir
 
Y mi silencio es vuestra soga
 
Me dijeron que te fuiste lejos 
 
Y tú siempre me decías:

Morir. Morir. Morir

¿Dónde recuperarte el gesto justo que yo te negué,

Conservo una de tus camisetas, 

Fue necesario que olvidáramos

Y tú siempre me decías: 

Morir. Morir. Morir

Dos jóvenes

Me encuentro sin fuerzas 

Y se llamaban Mahmud y Ayaz 

Y tenían tan solo 17 años

Silencio. Permanecer en silencio.

Y tú siempre me decías:

Morir. Morir. Morir

Y miles de gritos, y miles de silencios 

¿Dónde encontrarte, entonces, corazón mío?

Alguien me robó las llaves de casa

Dos jóvenes colgados

Fue necesario que la multitud aplaudiera,

Y tú siempre me decías: 

Morir. Morir. Morir

Ayer te vi por la calle 

Inventario de una noche: 

La sombra mortal de las grúas

y tú siempre me decías:

Inventario de una noche:

Morir. Morir. Morir 

y se llamaban Mahmud y Ayaz y tenían tan solo 17 años
 
Oigo gritar a través de las ventanas

Inventario de una noche:

Morir. Morir

Inventario de una noche:

Estas serán mis últimas palabras

Morir 

No lo olvidemos nunca

A modo de epílogo 

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