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Disponibilidad: No Disponible


Autor: Fernando Cruz Kronfly

Editorial: U. EAFIT

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Año de Edición: 2002

2002

Idioma: Español

Formato: Libro Impreso

Número de páginas: 96

ISBN: 9789588173283

9789588173283
Esta obra es una compilación de poemas escritos por Fernando Cruz Kronfly, un profesor de tiempo completo de la Universidad del Valle, quien durante su trayectoria como escritor y ensayista ha recibido diversas distinciones nacionales e internacionales.

SKU: 2117

Producto creado el 13/04/2006

Descripción

Detalles

Esta obra es una compilación de poemas escritos por Fernando Cruz Kronfly, un profesor de tiempo completo de la Universidad del Valle, quien durante su trayectoria como escritor y ensayista ha recibido diversas distinciones nacionales e internacionales.
Información adicional

Información adicional

Editor / MarcaU. EAFIT
Año de Edición2002
Número de Páginas96
Idioma(s)Español
Alto y ancho12 x 20
Peso0.1400
Tipo Productolibro
Autor

Fernando Cruz Kronfly

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Tabla de Contenido

En lo alto de la imagen que huye
¿Qué cosa pudo haber sido el fragor del tiempo?
Invoco no pocas veces
Veo solo la confusa ventana
Escucho desde mi lecho el apestoso ronquido
Callosidades sentía
Miro ahora cual plomiza serpiente
Veo cabecear a las mujeres amanecidas ante el espectáculo
Veía incluso la temible hendija
Abría mis ojos frente a la esperanza de algo pesado y sucio
¿Qué era?
En su penumbra de pardos laureles
Al pie de las mordientes zanjas que abre la pala del reloj mi hermana calla
Murmullo de roncos gramófonos
Absorto anduve innumerables días ante la murmuración que hacía hongos
No conozco si acaso recuerdo
Efímera presencia de Lola
María
Guiños recibía
Sólo Él en su penumbra de marchitos
Sólo sé que aquello que ahora soy
En el lejano muro de hojas bruñidas por la baba de los astros
Cuántos años idos
Una gallina de oro dormidita
Casa mía que estos ojos en el desfiladero de sus líquidos
El chasquido de hojas en la tarde confiere sentido a las cosas
La casa de nuevo en lo más alto que persiste
Pero el desasosiego no es, precisamente
Vieja botella ebria
¿Qué sería?
Nadie anhela desembocar por sí mismo
Poltronas de un purpúreo terciopelo
Pero aún así la casa perdura
Ella en el salón que resopla
De repente aquel pintor inclinado
Tantos años gastados en el consumo enfermizo
La mesa servida de sólo escamas y escombros
Así fue como en definitiva me arrasó
Sólo quien interpreta mis señales
Negro sangrado de neveras plateadas
No pocas veces la penumbra
Llega tintineando la tarde
Tía regresa con afán del jardín en llamas
La tramontana de arena y buitres abatidos en las charcas
Retorna a casa de pronto un torcido murmullo de larvas
Todos con la mirada absorta
Una puerta
Abuela en lo oscuro erguida
Abuela araña
Pero a la vuelta de los años
Adusta ontología de amedrentados seres casuales
Abuela advierte de pronto en su visión
Crece el crepúsculo en su licor
Casa mía en el flotante arco del aire
Morad mismo sucumbió
Un raro motivo me une todavía al universo

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